NVIDIA Corporation ha dejado de ser únicamente un fabricante de procesadores gráficos para consolidarse como el motor indiscutible de la inteligencia artificial a nivel mundial. Fundada en enero de 1993 en Santa Clara, California, por Jen-Hsun Huang, Chris A. Malachowsky y Curtis R. Priem, la compañía estructura hoy sus operaciones en unidades altamente especializadas. Por un lado, su división de GPU domina diferentes mercados, abarcando desde las conocidas tarjetas GeForce para jugadores y las herramientas Quadro para diseñadores, hasta los sistemas Tesla y DGX para científicos de datos y GRID para la computación visual en la nube. Por otro lado, su segmento Tegra logra integrar ordenadores enteros en un solo chip, dando vida a la supercomputación que hace funcionar a robots autónomos, drones, automóviles inteligentes, dispositivos móviles y consolas.
A nivel financiero, la empresa maneja volúmenes asombrosos. Actualmente ostenta una gigantesca capitalización de mercado de 4,85 billones de dólares. Sus acciones se cotizan en torno a los 199,64 dólares; aunque han experimentado correcciones intradiarias del 1,41%, los movimientos en el premercado muestran rebotes hacia los 200,75 dólares con subidas del 0,56%. Los fundamentos de la compañía explican claramente esta valoración en bolsa. NVIDIA reporta unos ingresos netos anuales de 120.070 millones de dólares sobre una facturación global de 215.940 millones. Indicadores clave como su ratio precio-beneficio de 41,31, un beneficio básico por acción de 4,93 dólares y una beta de 1,65 reflejan el dinamismo de un gigante que cuenta con más de 23.370 millones de acciones en circulación y un rendimiento por dividendo del 0,02%. Todos los costes corporativos de infraestructura, compensaciones y acuerdos legales se agrupan en su segmento general, evidenciando una maquinaria corporativa que hoy da empleo a 42.000 personas. Tras haber aumentado su plantilla en 6.000 trabajadores este último año (un crecimiento del 16,67%), la rentabilidad operativa es extraordinaria: cada empleado genera una media de 5,14 millones de dólares en ingresos y 2,86 millones en beneficio neto.
La revolución interna: GPT-5.5 transforma el trabajo diario
Más allá de fabricar el hardware que soporta la inteligencia artificial global, NVIDIA es pionera en consumir sus propios avances. Recientemente, más de 10.000 empleados de la compañía, distribuidos en áreas operativas tan diversas como ingeniería, producto, finanzas, ventas, recursos humanos y ámbito legal, han obtenido acceso anticipado al modelo de frontera más reciente de OpenAI: GPT-5.5. Este modelo es el auténtico cerebro detrás de Codex, una aplicación de programación autónoma que ha catapultado los flujos de trabajo de los desarrolladores hacia una nueva etapa centrada en procesar información de alto nivel y resolver problemas complejos.
Los resultados preliminares en las oficinas de la empresa son muy llamativos. Diferentes ingenieros han descrito la experiencia como algo que cambia las reglas del juego. Los ciclos de depuración de código que antes consumían días de trabajo se están resolviendo ahora en cuestión de horas. Los periodos de experimentación sobre bases de código masivas que solían requerir semanas enteras se transforman en progresos definitivos de la noche a la mañana. Los equipos consiguen lanzar funcionalidades completas partiendo exclusivamente de instrucciones en lenguaje natural, operando con una fiabilidad muy superior y perdiendo mucho menos tiempo que con las versiones anteriores. Ante este panorama, el fundador y CEO de la empresa, Jensen Huang, se dirigió a su plantilla a través de un correo electrónico interno con un mensaje muy claro: “Demos el salto a la velocidad de la luz. Bienvenidos a la era de la IA”.
Rendimiento y seguridad a escala empresarial
El despliegue de esta automatización exige unos cimientos técnicos impecables. Todo el sistema Codex funciona sobre la imponente infraestructura a escala de rack NVIDIA GB200 NVL72. Esta arquitectura reduce los costes por cada millón de tokens hasta 35 veces y multiplica por 50 la producción de tokens por segundo y megavatio frente a los sistemas de la generación anterior. Precisamente estas mejoras económicas son las que hacen viable utilizar modelos de frontera masivos a escala empresarial.
Introducir a un asistente dotado de inteligencia artificial en el corazón de una compañía implica gestionar riesgos de seguridad importantes. Partiendo de la base de que cada agente virtual necesita su propio ordenador dedicado, el departamento de TI de NVIDIA ha configurado máquinas virtuales en la nube para todo su personal. A través de conexiones remotas seguras (SSH) hacia estos entornos aislados, los agentes de Codex pueden interactuar con información real de la empresa sin exponerla al exterior en ningún momento. El marco de trabajo se rige por una política de cero retención de datos, otorgando a la IA únicamente permisos de lectura mediante interfaces de línea de comandos y un conjunto de herramientas operativas automatizadas conocidas como Skills.
Una década de alianza forjando el futuro a 10 gigavatios
Esta profunda integración tecnológica es el resultado natural de una estrecha relación que se remonta a hace más de una década. Todo comenzó en 2016, fecha en la que Jensen Huang entregó personalmente el primer superordenador DGX-1 en la sede de OpenAI en San Francisco. Desde aquel instante, el trabajo conjunto ha cubierto todas las capas de la inteligencia artificial. NVIDIA actuó como socio fundacional para el lanzamiento del modelo de pesos abiertos gpt-oss de OpenAI, optimizando la tecnología para su propio ecosistema TensorRT-LLM y marcos externos como vLLM u Ollama.
Ambas entidades planean seguir batiendo récords. OpenAI ha cerrado un compromiso para desplegar más de 10 gigavatios de sistemas NVIDIA en su infraestructura de próxima generación, un esfuerzo monumental que posicionará a millones de GPU como el cimiento absoluto para sus futuros entrenamientos. Además, su colaboración directa en el diseño de chips y componentes de silicio permite que los comentarios técnicos de OpenAI definan la futura hoja de ruta del hardware de NVIDIA. Esta sinergia industrial ya ha logrado un hito concreto con el reciente arranque conjunto del primer clúster masivo equipado con 100.000 GPU GB200 NVL72, un titán del procesamiento que ya ha ejecutado múltiples ciclos de entrenamiento demostrando una fiabilidad operativa sin precedentes.