Anoche, en una nueva edición del programa Tolerancia Cero, la candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, fue consultada sobre cómo –sin tener mayoría en ambas cámaras del Congreso, un escenario que proyectan las encuestas– llegará a la Asamblea Constituyente que termine en una nueva Constitución Política, ambas propuestas de la abanderada.

“Lo hemos estudiado harto, a propósito de que hoy día Chile está muy cerrado sobre sí mismo, la Constitución se cierra sobre sí misma; es muy difícil cambiarlo. Entonces, nosotros nos planteamos algo que ya ha sido un camino que anunció incluso la presidenta Bachelet a la hora de querer también una Constitución nueva, y como fue parte de lo que dijo en el momento en que presentaron su programa de Gobierno como candidata antes”, señaló.

Según la periodista, en su equipo –en el que participan abogados constitucionalistas– se ha avanzado en una propuesta “que tiene dos vertientes: una es cambiar leyes que hoy día no permiten que haya un llamado a plebiscito por parte de un presidente o una presidenta, para que los chilenos decidan si quieren o no cambiar la Constitución y si quieren que sea una Asamblea Constituyente o no. Y ese cambio en la ley, para poder permitir este plebiscito, pasa por el Congreso efectivamente”.

Sin embargo, “también hay un artículo dentro de la Constitución que dice que si hay un desacuerdo en leyes –y es un artículo que lo permite, pero que no se ocupa o no se ha ocupado–, si hay un desacuerdo entre el Ejecutivo y lo que dice el Congreso, entonces el Ejecutivo para destrabar eso puede llamar a un plebiscito. Y ahí hay otro mecanismo”.

El artículo al cual aludió la candidata es el 117 (Capítulo XIV, Reforma de la Constitución), el que establece que “las dos Cámaras, reunidas en Congreso Pleno, serán convocadas por el Presidente del Senado a una sesión pública, que se celebrará no antes de treinta ni después de sesenta días contados desde la aprobación de un proyecto en la forma señalada en el artículo anterior, en la que, con asistencia de la mayoría del total de sus miembros, tomarán conocimiento de él y procederán a votarlo sin debate”.

“Si a la hora señalada no se reuniere la mayoría del total de los miembros del Congreso, la sesión se verificará el mismo día, a una hora posterior que el Presidente del Senado haya fijado en la convocatoria, con los diputados y senadores que asistan”, agrega.

“El proyecto que apruebe la mayoría del Congreso Pleno pasará al Presidente de la República. Si el Presidente de la República rechazare totalmente un proyecto de reforma aprobado por el Congreso y éste insistiere en su totalidad por las dos terceras partes de los miembros en ejercicio de cada Cámara, el Presidente deberá promulgar dicho proyecto, a menos que consulte a la ciudadanía mediante plebiscito”, advierte asimismo el texto constitucional.

Ahora bien, “si el Presidente observare parcialmente un proyecto de reforma aprobado por el Congreso, las observaciones se entenderán aprobadas con el voto conforme de las tres quintas o dos terceras partes de los miembros en ejercicio de cada Cámara, según corresponda de acuerdo con el artículo anterior y se devolverá al Presidente para su promulgación”.

“En caso de que las Cámaras no aprueben todas o algunas de las observaciones del Presidente, no habrá reforma constitucional sobre los puntos en discrepancia, a menos que ambas Cámaras insistieren por los dos tercios de sus miembros en ejercicio en la parte del proyecto aprobado por ellas. En este último caso, se devolverá al Presidente la parte del proyecto que haya sido objeto de insistencia para su promulgación, salvo que éste consulte a la ciudadanía para que se pronuncie mediante un plebiscito, respecto de las cuestiones en desacuerdo”, sentencia el artículo 117.