Ayer, a eso de las 21:30 horas, el ex presidente Sebastián Piñera dio inicio –en un mitin realizado en el Parque Quinta Normal, en Santiago– al discurso con el que le dio el vamos oficial a su campaña, bajo el eslogan “Buena Onda” en alusión a la virgulilla de su apellido, para ser presidente de Chile otra vez.

El inversionista, ahora imputado por el caso Bancard, comenzó su intervención agradeciendo a su familia, en especial a su esposa, Cecilia Morel, a esta última por sus palabras de antesala a su llegada. Asimismo, afirmó que el presente año será “de grandes y trascendentes decisiones para el futuro de nuestro país”.

“El punto de partida, el Chile de hoy, es el mismo. Pero el puerto de destino, el Chile que queremos y el camino que vamos a recorrer, y las consecuencias de esos caminos, son muy diferentes”, agregó. Acto seguido, aprovechó lo anterior para pegarle a la administración de la Nueva Mayoría: “ha sido un mal Gobierno para Chile. Los chilenos lo sabemos, lo sentimos y lo sufrimos. Y digo esto con dolor pero al mismo tiempo con mucha convicción, y con buenos argumentos”.

“Chile ha perdido su posición de liderazgo que con tanto esfuerzo habíamos conquistado en América Latina. Chile, la colonia más pobre de España en América Latina había logrado adquirir una posición de liderazgo. Hoy día, desgraciadamente, mientras el mundo avanza, Chile se está estancando. Prácticamente no crecemos, no creamos trabajo; el deterioro en la calidad de los empleos, es algo de todos los días; los salarios y las pensiones, se frenan; la inversión, el ahorro y la productividad, caen; la capacidad de innovar y emprender, y ejercer las libertades, se debilitan. Y las tres grandes reformas que el Gobierno ha implementado, sabemos que han sido mal concebidas, peor implementadas y han producido resultados muy negativos”, aseguró.

“La delincuencia, la drogadicción y el terrorismo, crecen; la calidad de la educación, se estanca; la salud, está en crisis; y el estado de derecho, se debilita”. Sin embargo, a juicio del ex jefe de Estado “hay algo aún más preocupante: la creciente pérdida del sentido de unidad nacional, del principio de autoridad, de la amistad cívica entre los chilenos, el debilitamiento de la confianza en nosotros mismos, y de la esperanza en el futuro. Sabemos que una inmensa mayoría de chilenos piensa que Chile está recorriendo el camino equivocado, que estamos estancados y, en algunos casos, retrocediendo. Y eso genera una enorme frustración y a veces mucha desesperanza en nuestros compatriotas”.

“Sin duda, la retroexcavadora ha hecho muy bien su trabajo de destruir sin construir nada. Y al quitarle los patines a nuestros estudiantes, también les arrebataron parte de su futuro”, prosiguió.

“Sabemos que la Nueva Mayoría prometió regalarnos el presente, pero la verdad es que nos está arrebatando el futuro. Sabemos que prometió muchos derechos en el papel, pero los está destruyendo en la realidad. Sabemos que los que se dicen progresistas están frenando el impulso de nuestro país”, afirmó además el ex mandatario.

“Un buen Gobierno debiera escuchar a la gente y corregir el rumbo. Desgraciadamente, el Gobierno actual –el de la Nueva Mayoría– no escucha, no rectifica e insiste con ideologismos, y con porfía, en un camino que los chilenos no queremos y que está produciendo resultados muy negativos”, continuó.

Según el ex presidente, “la frustración, el pesimismo y la desesperanza” en el país “no es un designio de Dios, son las consecuencias de un mal Gobierno”.

Piñera sostuvo que “la elección presidencial y parlamentaria de este año será una formidable oportunidad para que los candidatos y las coaliciones proponga al país las soluciones a los graves problemas de Chile. Y también, sus ideas para aprovechar las oportunidades del futuro. Y para que los chilenos y las chilenas participen, aporten, se comprometan y escojan el camino que queremos recorrer hacia el futuro”.

“Estoy convencido que esta elección significa una encrucijada”, admitió Piñera, quien apuntó a que “tenemos dos grandes caminos. Una opción es insistir –o incluso profundizar– el camino equivocado que el actual Gobierno está recorriendo. La otra opción es corregir los errores, ponerse de pié, recuperar el rumbo, crear oportunidades y encontrar el camino de la unidad y del para todos los chilenos. Y para esto sin duda hay que generar oportunidades para todos, y no hay que dejar a nadie atrás”.

“En esta elección tendremos los chilenos que elegir entre avanzar o retroceder; entre unidad o división; entre diálogo o confrontación; entre cambio o continuidad; entre el Chile unido y desarrollado que queremos para nuestros hijos o el Chile dividido y estancado por el cual nos conduce la Nueva mayoría. Y esta es la gran decisión que tenemos adoptar los chilenos en este año de elecciones presidenciales y parlamentarias. Y esta decisión va a marcar el rumbo de nuestro país, y va a tener consecuencias par los chilenos durante muchas décadas”, remarcó el candidato. Y añadió: “por ello, Chile Vamos y todos los que creemos en el cambio tenemos una responsabilidad inmensa, de actuar con unidad y con grandeza, tanto en la campaña presidencial como en la campaña parlamentaria”.

“Conozco a mis compatriotas, confío en su sabiduría y en su madurez, sé que ellos son los que saben mejor que nadie lo importante de esta elección. Lo importante de esta elección no son los candidatos, somos todos los chilenos. Es el futuro de nuestro país, y estoy convencido de que en noviembre tomaremos la decisión correcta. Superaremos este grave estancamiento y recorreremos juntos el camino de la libertad y del progreso para todos los chilenos”, aseveró.

Por último, Piñera recordó el escenario –tanto internacional como nacional– que enfrentó al asumir la presidencia en 2010. Recordó al mismo tiempo que hubo “aciertos y errores” –por los que felicitó a los chilenos y pidió perdón a los mismos– y los supuestos logros de su Gobierno, que resumió así: “en síntesis, cumplimos con Chile. Y entregamos un país en 2014 mucho mejor que el que habíamos recibido en 2010”.

Y después de todo el discurso, que duró alrededor de 45 minutos, el ex jefe de Estado se lanzó a la piscina advirtiendo que “la decisión que he tomado junto a mi familia no ha sido una decisión fácil”.

“Ante todos mis compatriotas anuncio hoy día mi decisión de postular nuevamente a la presidencia”, dijo. En esa línea expresó que lo hace “con entusiasmo y con humildad, con confianza en Chile y los chilenos, y con fe y esperanza en el futuro de nuestro país. Dada la difícil encrucijada que vive Chile hoy día, y la importancia decisiva de esta elección presidencial, sentí en lo más profundo de mi ser que deber era asumir este desafío y encarnar este liderazgo”, concluyó el imputado, quien cerró sus palabras con su ya clásico “arriba los corazones que vienen tiempos mejores”.