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Marco Kremerman: “Chile no tiene un sistema de pensiones”

Economista de la Fundación Sol dice que se puede transitar hacia una verdadera seguridad social “sin que haya una hecatombe”.

El tema se instaló luego de que se difundiera el caso de Myriam Olate, la correligionaria y ex esposa del presidente de la Cámara de Diputados, el PS Osvaldo Andrade. Ella, tras renunciar a su cargo de subdirectora técnica de Gendarmería, salida que se hizo efectiva desde el 1 de octubre de 2015, comenzó a recibir una pensión mensual –que defendió– por sobre los $5 millones de pesos mensuales.

Después de la esperable ola de críticas por lo anterior, la discusión se ha movido a las jubilaciones en general, específicamente a las entregadas por el sistema de AFP, cuyos pagos, en un promedio del 90%, son iguales o inferiores a $155.958 mensuales, según datos recopilados por la Fundación Sol, desde la cual el economista Marco Kremerman se refirió a este complejo escenario –por el que se convocó a una protesta nacional para el próximo domingo– en el programa “La Semana Política” de El Mostrador TV.

Según Kremerman, Chile vive un momento único para hacer un cambio que apunta a terminar con el sistema de AFP, cuyo fin ha sido la seguridad empresarial. De hecho, es la piedra angular del proyecto económico, político y social instalado durante la dictadura cívico-militar (1973-1990) encabezada por el terrorista de Estado Augusto Pinochet y profundizado por los gobiernos concertacionistas (1990-2010).

En resumen, la idea es transitar hacia una verdadera seguridad social “sin que haya una hecatombe”, lo que –sostuvo Kremerman– se puede hacer.

“Estamos acostumbrados a la farandulización de la política y los debates, se hacen muchas caricaturas. Inmediatamente escuchamos que el sistema de reparto está quebrado en el mundo y no hemos leído ningún paper mostrando qué significa esto, cuando el 95% de los países del mundo tienen un sistema de reparto bajo distintos esquemas”, replicó, al ser consultado sobre la batería de argumentos que han levantado los defensores de las AFP –que en su gran mayoría son sus propios ejecutivos y beneficiarios (grandes empresarios y sus compañías, principalmente de comunicaciones)– para atacar a quienes están por eliminarlas para pasar a un genuino sistema previsional. Esto, por ejemplo, aprovechando el caso de Olate, cuya jubilación es pagada por la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca), la que precisamente es de reparto.

El especialista explicó que gracias al actuar de la industria de defensa de la extrema riqueza, “en términos de rigor, seguimos llevando un debate superficial, esquivando el fondo”. Asimismo, recordó que en el informe de la Comisión Bravo –la instancia constituida por la presidenta Michelle Bachelet en el actual, su segundo gobierno, para explorar cambios a las pensiones– se consigna que Chile no tenía un sistema de pensiones hasta la reforma de 2008, “algo que yo comparto y que la Fundación Sol comparte, incluso mantenemos que no contamos con un sistema de pensiones hasta hoy en día”.

También aclaró que aparte de ser privado, el de las AFP es un sistema de ahorro obligatorio, lo que “no es seguridad social, es muy difícil que en algún país del mundo dejen pasar una ley de esas características, por eso se hizo en dictadura”. Y que, tal como señala el documento de dicha instancia asesora, ahora existiría una especie de sistema de pensiones solo porque se creó el Pilar Solidario (2008), el que estableció “una pensión básica mínima de $93 mil pesos para las personas que nunca han cotizado” junto a un aporte para quienes sacan una pensión menor a los $300 mil pesos; osea, para casi todos los jubilados.

Nada de retrovisores

Marco Kremerman aprovechó esta oportunidad para recordar que, según información recavada por la Fundación Sol, solo en 36 países existe algún tipo de privatización del sistema de pensiones, “pero la mayoría es mixta”, y que el mecanismo chileno existe en nueve, entre los que figura Nigeria, Malawi y Kosovo. Al mismo tiempo recalcó que pasar a un sistema de pensiones de reparto no es en ningún caso volver al que existió previo a la instalación del negociado de las AFP; es decir, el de las cajas, modelo que estaba totalmente atomizado y en el que cada gremio “según su poder establecía una presión al Estado para conseguir recursos”.

“Nuestra propuesta no es ir al pasado y que se haga esa caricatura. Nuestra propuesta es modernizar el sistema de reparto, homologar las cajas y hacer lo que hace el resto del mundo: tener una seguridad social real”, puntualizó el economista, quien señaló que lo ideal sería un reparto intergeneracional con aporte tripartito y que los modelos a seguir son los de Alemania, Francia y Uruguay.

“Cuando uno hace los cálculos, hoy en día no es más plata para el Estado, sino en 15 años más y de manera que no se entiende que el ministro de Hacienda lo haya descartado”, agregó el investigador de la Fundación Sol. Y remarcó que “de cada 100 pesos que gana la AFP, 56 los entrega el Estado”, cuyo Pilar Solidario solo es un “respirador artificial para el sistema privado”.

A juicio de Kremerman, la continuidad de las AFP pese al supuesto regreso de la democracia, en 1990, se debe a que “como ha ocurrido con la mayoría de los equipos técnicos de la Concertación, de Chile Vamos o del ‘Partido del Orden’, como lo llaman en El Mostrador, se han comprado intelectualmente por los intereses la privatización de los derechos sociales”. Y que por otra parte están las gigantescas ganancias de las empresas de los grandes grupos económicos, lo que tiene mucho que ver con el financiamiento directo que reciben de las AFP: por ejemplo, $31 mil millones de dolares de los cotizantes (cuatro reformas tributarias como la propuesta por la Nueva Mayoría) están en el sistema bancario, el mismo que presta dinero a tasas exorbitantes. En éste, además, participan los Luksic, cuyas firmas a la vez han accedido a $6 mil 500 millones de dolares, mientras que para los Matte se liberaron $4 mil 500 millones de dolares.

“Más del 90% de las pensiones se da cuando uno deja la plata en la AFP, que se llama retiro programado y está por debajo de los $150 mil pesos, es una grave crisis. Entonces, ¿quién está ganando con las AFP?”, preguntó el profesional.