Archivo | Pixabay

Reportaje de diario británico se ha compartido miles de veces en las redes sociales

Robo de agua en Petorca llega a The Guardian y se ubica entre lo más leído

Medio cita a Veronica Vilches, quien le dice al mundo que "para enviar buenas paltas a los europeos, terminamos bebiendo agua con mierda".

Cuando uno ingresa a la página web de The Guardian, al final de ésta se puede ver un ranking de lectoría. Bueno, en dicho listado de la versión “Uk” (Reino Unido) del prestigioso diario hoy aparece un reportaje, firmado por las periodistas Alice Facchini y Sandra Laville, en que se da a conocer un problema que lleva años en la provincia de Petorca (Valparaíso): el robo de agua para cultivar paltas.

“Los supermercados británicos están vendiendo miles de toneladas de paltas producidas en una región chilena donde los aldeanos afirman que se están desviando grandes cantidades de agua, lo que provoca una sequía”. Este es el primer párrafo del reportaje –que se ha compartido más de 5.000 veces en las redes sociales– titulado así: “Los aldeanos chilenos afirman que el apetito británico por las paltas está secando la región”.

En uno de los párrafos del escrito, se deja el link a una nota de The Clinic Online donde se apunta al DC Edmundo Pérez Yoma, ministro del Interior del primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet que, al igual que otros personajes de la Concertación, ha sido denunciado precisamente por el robo de agua.

Del mismo modo, The Guardian consigna el testimonio tanto de Rodrigo Mundaca como de Verónica Vilches, integrantes del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la protección del Medioambiente (Modatima) que “han recibido amenazas de muerte en respuesta a su activismo por los derechos de agua”, señala el diario.

Hay cosas que el dinero no puede comprar

Vilches explicó al medio británico que a causa de la sequía en Petorca se envían hasta ahí camiones aljibe, los que incluso, de acuerdo a un estudio encargado en 2014, han llevado agua con niveles de coliformes –las bacterias que se encuentran en las heces– mucho más altos que el límite legal. O sea, al final, “para enviar buenas paltas a los europeos, terminamos bebiendo agua con mierda”, dijo la activista.

“Además de la intimidación, algunas compañías se aseguran de que la gente se mantenga callada al dar ‘ayuda’ a la comunidad”, revela The Guardian en el reportaje, y agrega palabras de Mundaca: “Hay muchas personas que apoyan al jefe porque les da trabajo y también hay áreas pobres donde los propietarios de negocios de paltas han construido iglesias, centros comunitarios, campos de fútbol… Para ganarse el apoyo de la gente. Cuando las personas se quejan de la falta de agua, amenazan con cortar estos beneficios, y todo vuelve a la normalidad en poco tiempo”, indicó el agrónomo de profesión.

Por su parte, Verónica Vilches dio un ejemplo del amedrentamiento mafioso que ha sufrido: “Se detuvieron frente a mi casa en un automóvil con vidrios polarizados y me insultaron. Entonces dijeron que si no paraba, me matarían. También me han ofrecido dinero para permanecer callada. Pero continuaré en mi camino. No pueden comprar mi dignidad”.

Para leer el reportaje en inglés, clic aquí. Y para la versión traducida por Google, clic acá.