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Mirko Macari va más allá de Iván Fuentes: “El sistema es corruptor”

Periodista analiza a fondo la trama de pagos de pesqueras al diputado DC, en parte triangulados por el ex presidente del Senado, Patricio Walker.

Ayer, en su columna “mejor no hablar de ciertas cosas” en la radio Bío-Bío, Mirko Macari analizó lo sucedido durante esta semana, la que mediáticamente ha estado marcada por el caso del diputado independiente, en cupo DC, Iván Fuentes, quien –tal como lo reveló el domingo Informe Especial de TVN– recibió dinero de la industria pesquera del sur en 2012, cuando era dirigente social de Aysen y en paralelo a exposiciones que él realizó en el congreso durante la tramitación de la Ley de Pesca, más conocida como la Ley Longueira, impulsada por el gobierno (2010-2014) del inversionista Sebastián Piñera; y en 2013, para financiar su campaña electoral.

Según el reportaje del canal estatal, los fondos que fueron a parar a la candidatura de Fuentes fueron solicitados por el ex presidente del Senado, el también DC Patricio Walker, quien los habría triangulado a través del estudio jurídico de su hermano Tomás, cuya empresa Walker y Valdivia Servicios Legales Limitada recibió en 2009 pagos por $5 millones de pesos del vehículo de inversiones de la familia Said Somavía, Caburga S.A., empresa que en 2015 los rectificó ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) en medio de las investigaciones de la Fiscalía por el financiamiento electoral vía documentación tributaria ideológicamente falsa (servicios no prestados o que fueron un pretexto).

Respecto al caso que complica al ahora diputado y al senador en ejercicio, para el director del diario El Mostrador son “notable las reacciones que genera por lo que significa Iván Fuentes en el imaginario de la masa, del colectivo”, y que “en esta política desideológizada, donde la narrativa, el relato, la novela la construye la cara, la biografía en torno a la cara; nos olvidamos de hacer lecturas más complejas, amplias, estructurales, no personalizadas”

“En el imaginario colectivo, en esto que yo denomino ‘el buenismo’, hay un sentido común respecto de los buenos y los malos, los personajes ‘bien’ y los personajes ‘mal’, y las redes sociales son un campo fértil, una expresión muy nítida de eso, de lo políticamente correcto. Entonces no es difícil imaginarse a un ex ministro, a un tipo que ha sido senador ocho o diez años, que tiene cara de macuco, que anda con corbata, con terno; que pertenece a otra clase social, a otro grupo… está instalada la sospecha, porque funcionamos en imágenes”, explicó.

“Iván Fuentes era una suerte de expiación de esta política corrupta. Habían algunos espacios para que ciertos héroes que venían de abajo cumplieran el sueño meritocrático que promete el modelo y verificáramos que efectivamente vivíamos en democracia porque los débiles, los excluidos, los que no llegaron a cuarto medio, los que hablan flaite pero bonito; los que son expresión de la sencillez, de la humildad… toda esa poesía que está en el subconsciente, en la construcción de la narrativa, se manifestaba”, agregó.

“Es bueno, me gusta que el sistema muestre que hay una suerte de fenómeno que los ensucia a todos porque lo que dice Iván Fuentes es la pura verdad, si tu quieres entrar al sistema esas son las reglas. Y entonces no se trata de una persona, no se trata de una maldad moral intrínseca de Orpis, de Longueira o de ME-O; se trata de las lógicas del sistema, y eso ningún político lo ha podido, lo ha querido o lo ha sabido explicar”, indicó.

Mirko Macari aseguró que el caso en el que están involucrados dichos parlamentarios DC solo confirma que “este es un sistema corruptor porque el valor esencial o el centro está puesto en el dinero. Si no hay dinero, no hay poder político, y eso es lo que expresa el fenómeno y el problema de Iván Fuentes”. Al mismo tiempo afirmó que finalmente “da lo mismo lo que tu representes” ya que “cuando quieres entrar al sistema, eres capturado porque está atento el dinero para capturarte por la vía que sea. No es necesario, como en el caso de Iván Fuentes, de que haya un cohecho evidente, no lo financian para que él vote necesariamente en un sentido la ley sino que porque el dinero los acerca, porque es una forma de establecer un nexo, la comunicación”.

“Es comprar todo, es una forma de prostitución”, aseguró el profesional, quien apuntó a que “hemos desprovisto la vida humana de la relación esencial que es gratuita, y que es amorosa, y la hemos cosificado y la política es una expresión de eso”.

Ahora bien, “cuando hablamos contra el modelo neoliberal, claro, resulta gráfico y uno se imagina inmediatamente las AFP, el medio negociado con un derecho que son las pensiones. Pero también esto es neoliberal, y esto es profundamente neoliberal, es la privatización de la vida, la organización de la vida en función de intereses personales egoístas y la ausencia de lo colectivo porque eso es lo que provoca el dinero”.

“Hemos construido, se ha construido desde la dictadura militar una sociedad que tiene el dinero en el centro de la vida, por lo tanto es el sistema el corrupto. Es imposible que alguien, por bueno o limpio que sea, no se corrompa al entrar porque las lógicas son perversas en todo sentido y eso es muy bueno que lo observen, porque justamente se trata de no emitir el juicio moral sobre la persona sino que veamos el síntoma del sistema que hemos construido”, añadió el periodista. Señaló además que lo anterior sirve para darse cuenta de que “no va a haber salida al problema moral de Chile porque vamos a elegir a fulanito, zutanito o menganito. No solo hay que cambiar las reglas, hay que cambiar el espíritu de la construcción del trabajo político y colectivo, y eso toma tiempo, tiene más densidad y requiere otro tipo de liderazgo”.

“Vamos a vivir un proceso electoral municipal, para el congreso, para los presidentes y vamos a vivir la fantasía que nos crean los medios de comunicación, la televisión, de que viene algo nuevo, de que vamos a estar en una disyuntiva y muy probablemente va a ocurrir que, al poco andar, de nuevo nos amarguemos porque vamos a ver que lo que se prometió no se puede cumplir porque el trabajo de cambio es mucho más profundo, complejo, y pasa por sacar de raíz el dinero del centro de la vida humana, de las actividades sociales y políticas”, recalcó.

“Antes del 73 no es que no hubieran maletas negras, no es que no hubiera corrupción. No es que la política no la financiara alguien, pero no era lo central de la actividad política”, sostuvo Macari, quien aclaró que “‘sacar el dinero’ no significa que esto va a ser con cero peso, significa que el dinero no es lo esencial, es un medio ‘para…’ y las reglas siempre van a ser baipaseada si queremos baipasearlas, torcerlas. Siempre va a haber un mecanismo para eso, que además es muy propio de la cultura latina, crear reglas para inmediatamente torcerlas porque vivimos en el mundo de los pillos, el vivo. Premiamos al vivo, al que capaz de hacerla y por el camino más corto, y eso es lo que está en el centro del problema de Fuentes y a mi me parece muy bien que ocurra porque grafica muy bien la esencia de lo que estamos viviendo”.

“Claro, él tiene una salida bastante mejor que otros, comunicacionalmente es bastante buena. Es vidente que se emociona por sí solo, que es creíble, pero el tema no es si tenemos el dedo levantado para subirlo o bajarlo con Iván Fuentes o cada uno de los que viene entrando al ruedo uno a uno, por goteo, del sistema”, prosiguió, y remarcó que “la verdadera solución pasa por alguien que se replantee un cambio de las reglas, no de una manera meramente legal o instrumental sino un cambio en el espíritu de las cosas, y eso pasa porque mucha gente de un paso al costado porque ya está contaminada por esta lógica, por estas dinámicas. No son los mismos que construyeron, que vivieron, que profitaron de este sistema, los que puedan cambiarlo”.

Macari manifestó que “el sistema se expresa en normas, por cierto, pero no es solamente normativo, tiene un espíritu; hay unas dinámicas, esas lógicas tienen que cambiar. La política hasta antes del 73 tenía muchos vicios, problemas, y cuando esos problemas no se resolvían bien llevaban a una crisis como la crisis institucional de vivió el país, sería largo de conversarlo, pero no tenía ese vicio; osea, la política no era una actividad de negocio ni era un un boliche con el cual ganarte la vida. Era una actividad que inspiraba y que le daba un sentido a la vida los que vivían y participaban de ella, algunos muy próximamente y otros más lejanos pero todos tenían una identidad política”.

“Cuando todos en un partido, en una campaña, están a sueldo, estamos fritos porque se transforma en un boliche, en lo que hemos hablado en este espacio tantas veces: estamos asistiendo en este periodo a la privatización de la política, de lo público”, aseveró.

“Estar en la política, las razones, las motivaciones por las que la gente está en la política –o algunos pueden llegar por otras, pero rápidamente entienden la dinámica que hay– es que cada uno se rasca con sus propias uñas y arma un bolichito, un negocito; ‘cómo yo voy de candidato a concejal, y de concejal paso a alcalde y como me mantengo’, y bueno, ahí está el senador Walker, es un ejemplo muy bueno también porque siendo evidentemente un hombre de la élite, es en el consenso de la élite el ‘anti-Girardi’, es un tipo que se ve ‘decentito’ –como se diría en Cachagua, en Zapallar– y tu lo ves que el tipo ha sido coherente, y es capaz de ir contracorriente. Fue capaz oponerse cuando toda la Nueva Mayoría votó a favor de la salida de Harald Beyer –a mi me parece muy bien la destitución de Beyer– pero él se opuso”, recordó.

“Podrías decir: ‘no, es que a este tipo lo compraron’ y no, era su convicción, actúa por convicciones. Siendo presidente del Senado, intenta una agenda de cambio de ciertas prácticas que tienen que ver con su constitución oligárquica y su tendencia al secretismo –por algo tiene la posición poder que tiene– y el juega ahí, siendo parte del sistema, a tratar de correr algunas reglas y todo. Y en el fondo tiene para la propia élite una imagen de intachable y es bueno, y entonces aparece –como lo dice muy gráficamente el senador Navarro– como el Frank Underwood de Iván Fuentes, quien vendría a ser Peter Russo, el padrino, porque en política se necesita un padrino”, insistió.

“Patricio Walker no se resta de la posibilidad de ser padrino porque es buen negocito apadrinar a alguien como Iván Fuentes, porque un senador requiere tener gente que le responda a él en el sistema de poder. Diputados debajo de él, alcaldes, concejales, los de su región para afianzar su poder, y ahí hay una perversión del sistema… ¿dónde está la autonomía de las personas? entran a estas lógicas mafiosas donde le tienes que responder a un consiglieri, perdón, a un padrino y entrar a su club. No estoy diciendo que sea el caso de Fuentes con Walker, pero sirve para graficar lo que hasta en los que aparecen más impolutos algo de eso hay”, dijo.

Por último, tras conocer lo sucedido con un personaje como Fuentes, según el profesional tenemos “como sociedad, como ciudadanos también ir madurando” y entender que “la política no debe ser un espacio de virtud, necesariamente, de virtud personal. Hay que medirla por sus resultados o por el beneficio que arroja a las mayorías”.

“Es parte de la crisis que nos vamos a personalizar. Tendemos al parámetro moral personal, cuando se trata del parámetro moral respecto del bien común”, a lo que se suma “una sociedad adolescente con poco tiempo, infantilizada, sin educación cívica, sobretelevisada, que aspira a construir héroes; osea, eso lo vemos en el deporte, ya es un patológico”, comentó.

“Los deportistas son deportistas, pero queremos depositar en ellos el símbolo de virtudes de lo colectivo. Los políticos también, en ese sentido deberíamos tener mucho más cuidado en tener expectativas tan altas respecto de ellos porque de lo que se trata la democracia en definitiva, la real, la que implica ciudadanos informados, participativos y agentes de transformación de sus propia vidas, es de que no deleguemos, de que no entreguemos, de que no construyamos héroes y que la construcción política es un proceso de los colectivos que nos involucran a todos”, expuso.

“En ese sentido, como el sistema es representativo –y ahí hay una perversión– entonces le entregamos a otro el poder, queremos entender que a ese que le entregamos el poder de alguna manera es superior, o posee virtudes o encarna valores que nosotros no poseemos o a los que aspiramos. Y no es así, porque en el fondo somos todos iguales, y ahí hay una democracia muy adolescente, muy insipiente; osea, cuando los sujetos toman el futuro del colectivo todos en sus propias manos y entienden que el poder es provisorio, la sociedad crece y necesitamos menos representantes, menos héroes, menos políticos profesionales y más gente que haga la pega, y eso es por cierto parte del colectivo”, continuó.

“No es culpa de Iván Fuentes que lo hayan convertido en lo que lo convirtieron. Entonces, tendemos a generarnos demasiadas expectativas, falsas expectativas que no debemos generarnos”, concluyó.