Que sí, que no: choque de versiones sobre cierre de Punta Peuco

En ex oficialismo se habla de cómo Campos "traicionó" a Bachelet. Otrora titular de Justicia dice que es "fácil" culparlo.

Lo concreto es que la presidenta Michelle Bachelet llegó a La Moneda por segunda vez en 2014 y hasta el último día de gobierno dejó como posible el cierre de Punta Peuco, cosa que finalmente no se hizo. Y lo que no está claro es la razón, que ya tiene dos versiones: la primera, del nucleo duro del bacheletismo, sostiene que la entonces jefa de Estado efectivamente firmó el decreto que ponía fin al recinto para violadores de derechos humanos como tal, para reciclarlo como un lugar que recibiría a personas condenadas por delitos comunes y que estuvieran en condiciones especiales (dígase embarazadas, por ejemplo).

De acuerdo a la misma, el único problema fue que el otrora ministro de Justicia, el PR Jaime Campos, se negó a firmar el documento, un requisito para dar luz verde a la clausura. Y no solo eso, porque esta ex autoridad también no puso su rúbrica en un indulto presidencial al ex frentista Jorge Mateluna y hasta le dijo que “no” en su cara a Bachelet por Punta Peuco a minutos del cambio de mando.

Por otro lado está la versión de Campos, quien ayer señaló en conversación con Tele13 Radio: “Si alguien me hubiese planteado ejecutar un acto administrativo el día sábado o el domingo, a horas de la transmisión de mando, de lo que hubiese sido cualquier nombramiento hasta pintar el edificio del Ministerio, yo no habría firmado nada, puesto que lo habría considerado absolutamente inoportuno”.

“Yo ejercí el cargo de ministro de Justicia y Derechos Humanos hasta el día viernes a las cinco de la tarde” cuando “me retiré del Ministerio. Y hasta esa hora yo nunca vi ningún decreto vinculado con Punta Peuco ni nada parecido y no tengo conocimiento de que al interior del Ministerio de Justicia, en ninguna de las dos subsecretarías, en sus divisiones o en sus secciones, se hubiese estado trabajando sobre ello”, agregó.

En todo caso, reconoció que lo de Punta Peuco “se viene estudiando y analizando en el Ministerio de Justicia hace mucho tiempo. Eso no lo puedo ocultar y fue materia de conversaciones con La Moneda y con distintos actores políticos, prácticamente durante todo el periodo en que yo ejercí el cargo”. Eso sí, “nunca hubo una decisión al interior del Gobierno sobre el particular. Esto es una materia que tuvimos cuatro años para hacerla”, remarcó.

Según el propio Campos, “es fácil ahora que las cosas no se hicieron en el momento oportuno, echarle la culpa al ex ministro de Justicia y transformarlo en una suerte de cabeza de turco, pero por eso que digo: los que tengan los antecedentes, que los muestren y que fijen bien las fechas en que los actos ocurrieron y dónde ocurrieron”.

¿Justificación o “traición”?

Hoy el diario El Mostrador tiene un reportaje sobre el tema. Ahí se consigna que en el ex oficialismo incluso se habla de cómo Campos “está mintiendo” y “traicionó” a Bachelet, cuya autoridad y liderazgo quedan en entredicho ya que “si un ministro dice que no, se le saca, se pone al subsecretario, se le neutraliza. Pero que le digan que no a la presidenta” y que en ese escenario “no se haga nada al respecto es terrible”, afirmó un ex integrante del gabinete ministerial de la administración anterior, desde donde se constató que “convertir la duda en forma de gobierno no es razonable y Bachelet hizo eso siempre”.

Igualmente, un ex asesor palaciego comentó que la ex presidenta “fue ambigua hasta el final, nunca fue tajante, erráticamente mantuvo la expectativa cuando debió decir públicamente si lo haría o no, si eso hubiera sucedido no estaríamos viviendo esto”.

El Mostrador aporta otro dato interesante: circula que la supuesta negativa de Campos surge porque este fin de semana busca convertirse en Gran Maestro de la Masonería –constituida en un tercio por personas vinculadas a las Fuerzas Armadas, la mayoría del Ejército– y que no habría querido perjudicar su postulación.

“Pueden acusar a Campos de lo que quieran, que no tenía tino, que era chapado a la antigua, que no era un ministro para estos tiempos, que se salía mal del libreto muchas veces, pero no pueden tildarlo de desleal, porque fue él quien puso la cara y se tragó callado lo de la nominación de Toledo”, recordó por su parte un ex integrante del personal de apoyo de Justicia.