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Medidas de corto, mediano y largo plazo busca tomar “para restablecer la comunión eclesial en Chile”

El papa Francisco pide perdón por su posición en caso del obispo Barros

Incurrió "en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada".

Hoy, pasadas las 15:00 horas, en el marco de la 115ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal se dio a conocer la carta en la que el papa Francisco se refiere a la investigación realizada por Charles Scicluna, arzobispo de Malta, y Jordi Bertomeu, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por el caso del obispo de Osorno, Juan Barros, quien ha sido acusado por las víctimas de Fernando Karadima de haber encubierto los abusos del ex párroco de El Bosque.

El sumo pontífice señala que “la recepción durante la semana pasada de los últimos documentos que completan el informe que me entregaron mis dos enviados especiales a Chile el 20 de marzo de 2018, con un total de más de 2300 folios, me mueve a escribirles esta carta”, firmada el domingo pasado en el Vaticano.

“Les aseguro mi oración y quiero compartir con ustedes la convicción de que las dificultades presentes son también una ocasión para restablecer la confianza en la Iglesia, confianza rota por nuestros errores y pecados y para sanar unas heridas que no dejan de sangrar en el conjunto de la sociedad chilena”, agrega.

Francisco también agradece a Scicluna y Bertomeu por “su ingente labor de escucha serena y empática de los 64 testimonios que recogieron recientemente tanto en Nueva York como en Santiago de Chile. Les envié a escuchar desde el corazón y con humildad. Posteriormente, cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas de graves abusos de conciencia y de poder y, en particular, de los abusos sexuales cometidos por diversos consagrados de vuestro país contra menores de edad, aquellos a los que se les negó a destiempo e incluso les robaron la inocencia”.

Asimismo, los investigadores “me han referido cómo algunos obispos, sacerdotes, diáconos, laicos y laicas de Santiago y Osorno acudieron a la parroquia Holy Name de Nueva York o a la sede de Sotero Sanz, en Providencia, con una madurez, respeto y amabilidad que sobrecogían”.

“Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha ‘misión especial’, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza”, asegura.

A continuación, el obispo de Roma solicita a sus pares chilenos reunidos en Punta de Tralca “colaboración y asistencia en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia”.

La idea es convocarlos a la capital italiana “para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y mis conclusiones. He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas. Sobre la fecha encomiendo al secretario de la Conferencia Episcopal hacerme llegar las posibilidades”.

“En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo también personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”, concluye en su carta el papa.