En marzo y por voto de sus pares “honorables”, tras dejar el Senado, asumirá en comisión del Congreso que regula asignaciones

Andrés Zaldívar se defiende por designación: “Tengo mis manos limpias”

“Recibo las críticas con sorpresa y algo de dolor, porque no tiene justificación nada de lo que ha pasado”, asegura.

El octogenario presidente del Senado, Andrés Zaldívar Larraín, se refirió a las críticas por su designación –aprobada por ambas cámaras del Congreso– como integrante del Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias, las que, aseguró, recibe “con sorpresa y algo de dolor, porque no tiene justificación nada de lo que ha pasado. Yo no busqué el cargo, los senadores propusieron mi nombre”.

Un noble servidor público

En conversación con radio ADN, el militante DC sostuvo: “Acepté porque los senadores me propusieron, pero para mí no era de vida o muerte”. Además, afirmó: “Yo no he vivido de la política. Para mí la política ha significado un sacrificio, no ha sido un lucro”.

“No me he enriquecido con la política y nunca he tenido un problema con los recursos que me han entregado para ejercer mi función”, agregó, y advirtió que al cargo –que asumirá en marzo, tras dejar el Senado porque no fue reelecto en las elecciones del pasado noviembre– “no voy a renunciar, porque sería reconocer que lo mío tiene algo de incorrecto o contra la ley”.

“A la gente hay que explicarle que no hay que darle la trascendencia política que se le ha dado a esto. La comisión tiene por objeto determinar los gastos de operación de los parlamentarios”, dijo Zaldívar, quien apuntó a que “si voy a ese cargo, mi obligación con la ley es que no se comentan irregularidades. Tiene que haber absoluta transparencia y esa ha sido mi actitud toda la vida, no me he enriquecido con la política”.

Por último, el senador remarcó: “Yo no tengo lepra. No soy causante del desprestigio de las instituciones. Puedo haber cometido errores, pero no tengo por qué sentirme como una persona vetada porque sea el responsable de lo que esté pasando en el desprestigio de las instituciones”.

“Soy una persona que tengo mis manos limpias”, concluyó.