En una nota de ayer, este diario consigna la denuncia del abogado Tomás Jocelyn-Holt, quien asegura que el candidato presidencial Alejandro Guillier tiene una “condición” de salud que, de llegar a La Moneda, le impediría estar en funciones.

De concretarse un escenario como el descrito en el párrafo anterior, la Constitución Política vigente es bastante clara en los pasos a seguir. En su artículo 29, Capítulo IV de Gobierno, señala que “si por impedimento temporal, sea por enfermedad, ausencia del territorio u otro grave motivo, el presidente de la República no pudiere ejercer su cargo, le subrogará, con el título de vicepresidente de la República, el ministro titular a quien corresponda de acuerdo con el orden de precedencia legal. A falta de éste, la subrogación corresponderá al ministro titular que siga en ese orden de precedencia y, a falta de todos ellos, le subrogarán sucesivamente el presidente del Senado, el presidente de la Corte Suprema y el presidente de la Cámara de Diputados”.

“En caso de vacancia del cargo de presidente de la República, se producirá la subrogación como en las situaciones del inciso anterior, y se procederá a elegir sucesor en conformidad a las reglas de los incisos siguientes”, agrega.

El primer apartado dice que “si la vacancia se produjere faltando menos de dos años para la próxima elección general de parlamentarios, el presidente será elegido por el Congreso Pleno por la mayoría absoluta de los senadores y diputados en ejercicio y durará en el cargo hasta noventa días después de esa elección general. Conjuntamente, se efectuará una nueva elección presidencial por el período señalado en el inciso segundo del artículo 25”; es decir, “cuatro años y no podrá ser reelegido para el período siguiente”.

“La elección por el Congreso será hecha dentro de los diez días siguientes a la fecha de la vacancia y el elegido asumirá su cargo dentro de los treinta días siguientes”, continua.

El siguiente, en tanto, explica que “si la vacancia se produjere faltando dos años o más para la próxima elección general de parlamentarios, el vicepresidente, dentro de los diez primeros días de su mandato, convocará a los ciudadanos a elección presidencial para el nonagésimo día después de la convocatoria. El presidente que resulte elegido asumirá su cargo el décimo día después de su proclamación y durará en él hasta noventa días después de la segunda elección general de parlamentarios que se verifique durante su mandato, la que se hará en conjunto con la nueva elección presidencial”.

“El presidente elegido conforme a alguno de los incisos precedentes no podrá postular como candidato a la elección presidencial siguiente”, concluye el último apartado de los aludidos.