“Consideramos que la condición de precariedad familiar, social y personal de esta paciente hacen que el trasplante cardíaco no esté indicado”. Lo anterior está consignado en el documento que la Red de Salud UC Christus, empresa que en parte pertenece a la Pontificia Universidad Católica, emitió en 2015 a solo 23 días antes de la muerte –por un infarto al miocardio, producto de una insuficiencia cardíaca– de Daniela Vargas (13), quien, tras sufrir abusos sexuales en el núcleo de su familia, terminó en un centro del Sename ubicado en Castro por orden de Tribunales, de acuerdo a lo informado por Chilevisión.

Pese a que Daniela necesitaba la intervención, el Comité de Ética de la empresa de salud –sí, la misma que se niega a practicar interrupciones del embarazo bajo las tres causales por, supuestamente, estar a favor de la vida– se la negó, no la ingresó a la lista de espera, incluso argumentando que “se ha recomendado internacionalmente que, en situaciones de soporte social insuficiente, o incapacidad cognitiva del paciente, el trasplante estaría contraindicado” debido a que “el éxito del trasplante cardíaco como una alternativa terapéutica extraordinaria recae no solamente en el acto quirúrigico propiamente tal, sino que además en un cuidado y seguimiento post operatorio adecuados, en el cual la adhesión al tratamiento y los controles médicos son vitales”.

“Si las condiciones de soporte social a futuro cambian y existe un compromiso claro de parte del Sename en cuanto a garantizar los requisitos necesarios para su cuidado post trasplante, esta indicación podría ser reevaluada”, agrega.

Por su parte José Luis Rojas, director médico de la Corporación Nacional del Trasplante, asegura que en el caso de Daniela la no realización de la operación “no tiene que ver con precariedad económica”, sino porque no había un familiar responsable de la niña, versión que rechaza Ginette Fuentes, quien se comprometió a cuidarla.

“He visto en la televisión trasplantes para otras personas y por qué a ella no”, agrega la mujer.