Ayer, en su tradicional columna de opinión llamada “mejor no hablar de ciertas cosas” en la radio Bío-Bío, el periodista Mirko Macari se refirió a la polémica por la millonaria pensión que desde el 1 de octubre del año pasado recibe Myriam Olate. Lo anterior, tras presentar su renuncia a la dirección técnica de Gendarmería.

Respecto al caso de la esposa y correligionaria del actual presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade (PS), el también director del diario digital El Mostrador señaló que la información ha sido como “un boomerang” ya que “salió de la nada” aunque “hay todo tipo de tesis conspirativas en el PS, partiendo de que sería operación de [Camilo] Escalona para bloquear a Andrade a la presidencia del partido”.

“Le ha ido mal a Isabel Allende como presidenta, por lo menos está cuestionada de haberlo hecho no todo lo bien que se esperaba. Y entonces ahí Andrade anunció que le gustaría ser de nuevo presidente del PS”, afirmó.

“Y bueno, es imposible que en la política no existan tesis conspirativas. El hecho es que es un rebote lejano pero es claro, el dato público es bastante impresentable para un político en este contexto”, recalcó.

En cuanto al abultado monto de la jubilación, el profesional dijo en un evidente tono sarcástico: “rica la pensión poh, mejor que el sueldo. Si eso es lo notable, salir con una pensión mejor que el sueldo, en qué parte… claro, uno dice ‘esta cuestión pasa en Suiza, en Alemania’… no, pasa en Chile. Un caso, lo deberían poner las AFP como ejemplo de las previsiones en Chile, lo bien que están las previsiones en Chile”.

Consultado sobre si esto afecta políticamente a la Nueva Mayoría, Macari respondió que “le pega primero que nada a Andrade, es su señora, y exista la explicación que exista el asunto tiene olor a abuso de una posición privilegiada. El argumento es que ‘todo es legal’… y obviamente, todo es legal, en Chile todas estas cosas son legales, es la vara con la que se miden”, explicó. Ahora bien, “tiene un impacto de imagen porque él además es el presidente de la Cámara de Diputados, tiene un cargo institucional relevante”.

“Yo creo que efectivamente ella aprovechó un resquicio que había, no tengo ninguna duda de eso. Ni tengo duda de que sea una profesional eficiente en lo que hace, trabajó mucho tiempo ahí”, añadió. Sin embargo, “el punto es que es imposible, en este contexto, no atender a las cuestiones que van más allá del caso particular, y eso es lo relevante desde el punto de vista político”.

Según Macari, “acá está instalado a todo nivel de la sociedad chilena […] un pequeño grupo, el que está arriba, en el aparato del Estado, en las Fuerzas Armadas, del sistema económico. Y ese pequeño grupito abusa en su beneficio propio; es decir, usar el poder para beneficiarse así mismo, eso es lo que está instalado en el fondo de esta situación”.

“Y bueno, sabemos que la captura del Estado por parte de los grupos políticos implica una lucha sangrienta en parte por eso, porque es una manera de acceder a beneficios y prebendas que no están al alcance del común de los mortales. ¿Y como se entra ahí?… militando, perteneciendo a un grupo, y siguiendo todas las reglas de ese grupo. No es simplemente el fichaje en un ideología, los partidos [políticos] son agencias de empleo y las militancias [en éstos] para trabajar, acceder a buenos cargos en el aparato del Estado, requieren padrinos”, prosiguió.

“Un buen profesional no trabaja en el aparato del Estado sin un padrino, porque si llega a acceder a un cargo va a ser hostigado. Yo he conocido varios casos, de gente muy profesional que llega con la ilusión no –y hablo de ilusión en el peor sentido de la palabra, de lo iluso– de pensar que el Estado es el lugar desde donde se cambia el país, o se transforma o se ayuda al resto… y no, pues. Al tiempo rápido es: ‘oye, ¿quién es tu padrino?’, y si no tienes padrino, tienes que conseguirte uno. Y no se te ocurra ser muy innovador, proponer cosas muy probas, trabajar más que el resto porque hay una media”, agregó.

“El Estado está capturado”, sentenció Mirko Macari, quien al mismo tiempo sostuvo que “gran parte de los problemas del país tienen que ver con esto. Yo no digo que ese sea el caso de la señora, digo que ese es el relato que se arma a partir de eso, [que] tu accedes a un puesto de trabajo muy bueno en el Estado por tu militancia, por tu pertenencia a grupos políticos… en la lógica, en la medida en que estos grupos se han transformado en agencias de empleo y no en espacios de discusión ideológica, de transformación o disputa de grupos de interés en la sociedad; eso fueron los partidos en el siglo XX”.

“Y entonces en el caso del Partido Socialista, eso es especialmente así. Es un partido muy instrumental a lógicas de administración del sistema, ha sido decisivo en eso, y lo que causa indignación es el contraste entre una persona que por tener estas condicionantes de privilegio, producto de la adscripción a estos grupos [políticos], obtiene una pensión que dista mucho de la que obtiene la media de los chilenos en el sistema privado, que es una cuestión que está sumamente cuestionada”, recalcó.

“Tu ves que los que dicen que están para cambiar las cosas en beneficio de las mayorías, usan su poder en beneficio propio y no cambian ni transforman nada; osea, si el Partido Socialista se hubiera caracterizado por tener una agenda que hubiera logrado [modificar algo en] alguno de sus gobiernos, han tenido tres presidencias: Lagos, Bachelet I y Bachelet II… y el sistema de AFP ahí, perfecto, instalado”, enfatizó.

“En el primer gobierno de Bachelet se hizo una reforma importante en términos de Pilar Solidario –que era: ‘oye, los que tienen ni uno, no sacan ni uno, igual que saquen algo y eso lo pone el Estado’– pero la industria de las AFP hoy día está entregando pensiones de hambre para muchos, y el Partido Socialista: ‘bien, gracias’… si bien no es de ideología neoliberal, es un partido que es funcional a la lógica neoliberal”, indicó.

“En definitiva, es el problema moral de la política. No son esos espacios de transformación y cambio, nadie que quiera cambiar algo en el país se mete a un partido político… se mete por otras razones, para obtener una buena pega, para ‘esto’, para lo ‘otro’ pero no para cambiar nada, eso es lo que está en el fondo de esta situación”, insistió.

“Es un asunto de sentido común, de humanidad”

Andrade se indignó, salió a decir que era víctima de la dictadura, juntando peras con manzanas, se nota que no tiene respuestas… que claro, que ‘sería bueno transformar las AFP’ y todo. Pero bueno, yo no digo que Andrade sea partidario de las AFP, ni digo que él no estuviera dispuesto; digo: ¿dónde está la voluntad política?”, preguntó.

“No, no hay ninguna voluntad política, no es un elemento de transformación el Partido Socialista en este caso. Estamos hablando de los socialista y eso entra en contradicción con todo su discurso, sin lugar a dudas, porque ‘por sus hechos los conoceréis’ o ‘por su obra los conoceréis’ ¿no?. No pueden decir que no han tenido acceso al poder… han tenido tres gobiernos socialistas, de presidentes socialistas, pero ellos están preocupados de otra cosa, de reproducirse en el poder”, comentó el periodista.

“Para ellos es importante: ‘oye, la gobernabilidad’, las elecciones, ‘cómo estamos y cómo salimos en la foto’, ah. El capital político que tienen, que se lo dan los votos, [desde el fin de la dictadura] nunca lo han usado en función de transformaciones en beneficio de las mayorías, que son de sentido común. Si es de sentido común el tema de las AFP, no es una reforma propuesta en lógica norcoreana”, dijo.

“Gente de izquierda, centro y derecha [ríe] se jubila por las AFP. Gente de todos los colores, de todos los pensamientos, de todas las historias, entonces es una cuestión que nos afecta a todos; no es un asunto de clase, es un asunto de sentido común, de humanidad”, concluyó.