El lunes ingresó a la Cámara de Diputados en medio del rechazo de estudiantes y especialmente de los rectores de las universidades estatales, todas reunidas en el Cuech. Ambos grupos la acusan –entre otras cosas– de no terminar con la mercantilización, sino todo lo contrario.

Es la reforma a la educación superior, la iniciativa más importante del segundo gobierno de Michelle Bachelet, la creadora de la Nueva Mayoría.

Tecnocracia neoliberal on fire

A las críticas se sumó la desplazada Concertación, cuyos principales nombres han salido a pegarle al texto legal. Eso sí, por razones diferentes a las de quienes, en teoría, serían beneficiados por éste.

Ayer fue el ex ministro secretario general del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, José Joaquín Brunner (PPD), quien –en entrevista en el Canal 24 Horas de TVN– aseguró que “es una propuesta desordenada, técnicamente débil, con muchas confusiones y llama la atención que después de dos años de trabajo finalmente lo que se haya presentado ha generado más bien divisiones y rechazo y no un entusiasmo”.

El integrante del “club de expertos” de la educación agregó que “al proyecto le falta una visión y estrategia de futuro”, algo que “el gobierno no ha querido dilucidar, no tenemos una visión de mediano y largo plazo”.

Brunner concluyó que la reforma confirma la “bajísima comprensión de cuánto cuesta el sistema” de educación superior, y que que era una mala idea “refundar el sistema y cambiar el paradigma” porque “no hay ningún punto que vaya a generar fácil consenso”.

Y por último, arremetió en contra del “tremendo aparato de control que está basado en una supuesta desconfianza en el sistema” y calificó de “error garrafal” el “creer que desde el Mineduc y sus nuevos aparatos pueden controlarlo todo”.

Hoy, en tanto, fue el turno del DC José de Gregorio. El ex ministro de Minería y Economía del gobierno (2000-2006) de Ricardo Lagos Escobar dijo en radio Cooperativa que “no va a existir nunca gratuidad universal dada la alta demanda, nunca vamos a tener capacidad de hacerlo porque va a ser imposible implementarlo”.

Acto seguido, recalcó que “no debiese existir nunca la gratuidad universal. Con todos los jóvenes que quisieran estudiar en la educación superior, nunca vamos a tener capacidad de hacerlo […] siempre van a haber universidades que no van a querer estar amarradas a toda esta burocracia, quieren tener una universidad libre”.

“Cuando la gente de menores ingresos demanda universidad, a veces uno no se da cuenta de la dificultad para tener profesiones de calidad. Entonces, ¿vamos a ser capaces de tener universidades para toda la demanda que tengamos?”, preguntó.

“Se estigmatizó la idea de que hayan becas masivas, que hayan becas de mantención, que los jóvenes que tienen talento, capacidad y se esfuerzan puedan estudiar y nunca lo económico sea un impedimento para estudiar en la universidad”, aseveró también el académico de la Universidad de Chile.

“Es una manera equivocada de enfocar las políticas públicas”, sentenció.