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Ricardo Lagos asume nueva candidatura presidencial

El orador preferido de CasaPiedra adelanta una definición que se esperaba para después de las municipales.

Primero anunció que sería para marzo de 2017 y después desde su partido salieron voces confirmando que quedaría para después de las elecciones municipales de octubre próximo… pero no. Hoy por la mañana, a través de una declaración pública, el ex mandatario Ricardo Lagos Escobar adelantó todo y asumió una candidatura con miras a las elecciones presidenciales del próximo año.

En el texto, difundido en su página web, el militante PPD primero sostiene que “el mundo ha experimentado profundos cambios económicos, políticos y sociales que han modificado radicalmente la forma en que las sociedades viven, producen, se integran. Se han desarrollado oportunidades insospechadas para la humanidad y generado nuevos riesgos y peligros para el planeta”. Acto seguido, afirma que “Chile no está ajeno a esos cambios. Ha habido progresos importantes, pero también han crecido las aspiraciones de los chilenos. Han surgido nuevas exigencias, construidas sobre la base de los avances anteriores. Se le pide más al ámbito público y también al privado, se es más crítico frente a los abusos y los errores, con justicia se desea un país más próspero y con mayores niveles de igualdad”.

Poncho y charango

“Para las personas, estos profundos cambios han significado espacios de realización y crecimiento, pero también de frustración, de injusticias y vulnerabilidad”, agrega.

A juicio del orador preferido de CasaPiedra, “es paradojal que, en el momento en que Chile goza de niveles de libertad y bienestar más altos de su historia, reine un clima de desconfianza, de crisis de legitimidad de las instituciones y de pesimismo hacia el futuro. La codicia, la corrupción y la división amenazan el futuro del país. De no cambiar este clima, lo pagarán las generaciones venideras”.

“Estos no han sido tiempos fáciles para quienes defendemos desde hace décadas los anhelos de equidad, inclusión y justicia social. Los procesos de transformación nunca han sido simples. El gran desafío es dar continuidad y mejorar las reformas que el país ha impulsado, haciéndose cargo de las dificultades que han existido. Este propósito sólo será posible con la cohesión de todas y todos”, recalca, con un claro tufillo a poncho y charango. En este mismo sentido dice que “si chilenas y chilenos consideran que nosotros podemos llevar adelante una propuesta de avance y progreso y que entregue a las nuevas generaciones un Chile fortalecido, yo no me restaré a ese desafío. Para emprender ese camino, sin embargo, es necesario que se reúnan con decisión muchas voluntades”.

“Será un camino difícil, pero con un objetivo noble: que las reformas que el país debate y requiere alcancen sostenibilidad en el tiempo, cuenten con los recursos adecuados y la gente las haga suyas. Si en este camino se hace necesario asumir responsabilidades mayores, las enfrentaré como siempre lo he hecho”, prosigue.

Por último, se hace cargo del fantasma de 2009: “en mi vida he perdido y ganado elecciones. En democracia no es un descrédito ganar o perder. Lo que sí importa es luchar con convicción. Ahora se requiere perseverancia y diálogo fructífero, apertura y solidez en las decisiones, pues un mayor bienestar social para todos requerirá una fortaleza económica en la cual apoyarse y a la que debe concurrir el esfuerzo de todos los chilenos”.