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Brecha salarial, pensiones y salud

INDH pide terminar con la discriminación a las mujeres

59% de ellas tiene pensiones bajo la línea de la pobreza, mientras en los hombres es el 26%.

Al jubilar, las chilenas culminan toda una vida de discriminaciones y sesgos en el trabajo asalariado y doméstico, en la salud, la política y la cultura. Es la amarga guinda de una torta en cuya elaboración no participaron y que las discrimina de comienzo a fin.

La pensión de vejez promedio de una mujer es de $100 mil pesos (menos que el salario mínimo), mientras que la de un hombre es de $157 mil pesos, según datos de la Superintendencia de Previsión Social de 2016.

Esto da un 37% de diferencia, brecha que ha ido escalando sin pausa cada año, y que significa que, aunque ambos tengan ingresos por debajo del salario mínimo, las mujeres sean mucho más perjudicadas.

El 59% de ellas tiene pensiones bajo la línea de la pobreza, mientras en los hombres es el 26%.

La preocupación por las graves consecuencias de esta discriminación que afecta los derechos humanos de las mujeres está presente en el Informe Anual 2017 del Instituto Nacional de Derechos Humanos, que llama tanto al Estado como a los legisladores a terminar con las brechas salariales y previsionales entre mujeres y hombres.

Tablas arbitrarias

Las mujeres tienen menos cotizaciones previsionales por dedicarse a labores domésticas y de cuidado no remuneradas, empleos precarios y vidas laborales interrumpidas.

Pero, además, para calcular las pensiones, el sistema usa tablas de mortalidad construidas en base a la expectativa de vida a la edad de jubilar, lo que nuevamente las desfavorece.

Aunque existen diversos factores que alteran la esperanza de vida entre una persona y otra (lugar de residencia, ocupación, nivel socioeconómico), estas tablas de las AFP, aprobadas por la Superintendencia de Pensiones, omiten estas diferencias, utilizándolas como un factor único basado en promedios, considerando únicamente el sexo del afiliado, dice el informe del INDH.

¿Cómo se llegó hasta aquí?

Los sistemas de pensiones no son neutros a otras desigualdades entre hombres y mujeres en Chile, como la brecha salarial.

Durante 2016, las mujeres recibieron un 31,7% menos de ingresos de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas.

“Las brechas salariales entre hombres y mujeres se producen indistintamente de la actividad económica en que se desempeñen las mujeres, la categoría ocupacional donde se insertan, o los cargos y empleos a los que acceden”, dice Marcia Tijero, de la Unidad de Estudios del INDH. “Los hombres ganan más que las mujeres para cualquier nivel de educación, en cualquier tipo de empleo y tanto en firmas grandes como pequeñas”, agrega.

En efecto, las mujeres con estudios de postgrado reciben en promedio un 36,8% menos de ingreso que los hombres con el mismo nivel educativo, brecha que ha ido en aumento desde 2011. Este punto es relevante, pues implica que frente a elementos objetivos que tenderían a mejorar las condiciones laborales de una persona, el factor discriminación es capaz de imponerse por sobre cualquier otra consideración.

Y todo esto ocurre pesar de la Ley Nº 20.348 sobre el derecho a la igualdad en las remuneraciones que rige desde 2009. A ocho años de su aprobación, la situación de las mujeres no ha mejorado.

Recomendaciones

El INDH recomienda revisar la normativa actual “con el fin de resguardar el derecho a la igualdad de remuneraciones sin que el sexo sea un factor de discriminación”, e introducir elementos técnicos y financieros en la iniciativa que reforma el sistema de pensiones a fin de abordar las discriminaciones arbitrarias descritas, entre otras medidas.

En su Informe Anual 2017 el INDH también analiza la discriminación de las mujeres en el ámbito de la salud, en los medios, y hacia mujeres indígenas y migrantes.