Dinero

Piñera ligado a aeropuerto que costó cargo a ministro en Perú

El otro lío que complica al imputado precandidato presidencial de Chile Vamos.

Andino Investment Holding. Así se llama la firma en la que el precandidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, aparece ligado a través de una sus sociedades, la domiciliada el paraíso fiscal que son las Islas Vírgenes Britanicas: Bancard International Investment Inc, empresa que en 2016 poseía más de 9 millones de acciones (7,08% de la propiedad) de AIH de acuerdo a su memoria anual de aquel año, informa hoy el diario El Mostrador.

Cabe recordar que al estar en el extranjero, dicha variable de Bancard quedó fuera del “fideicomiso tuerto” –llamado así porque solo aplicaba a las inversiones en Chile, que eran una pequeña parte del total de inversiones– que Piñera firmó para, supuestamente, no tener conflictos de interés durante su mandato (2010-2014).

AIH posee el 50% del consorcio Kuntur Wasi, grupo empresarial que en Perú se adjudicó la construcción del polémico Aeropuerto Internacional de Chinchero (Cusco). El contrato de concesión se firmó en julio de 2014; es decir, en el Gobierno (2011-2016) del entonces presidente Ollanta Humala, quien ahora es investigado en el marco de la arista peruana del caso Odebrecht.

El porqué

El inicio de las obras del recinto aeroportuario se fijó para octubre de 2015, pero no pasó nada porque el Gobierno de Humala se enfrascó en una discusión con Kuntur Wasi, grupo que –según RPP– no contaba con liquidez para la construcción. Y en 2016, ya en el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (quien fue director independiente de Exalmar entre 2014 y 2015, este último año en que comenzó su campaña presidencial), Kuntur Wasi accedió a una “adenda” –planteada por el Estado peruano– del contrato de licitación. La modificación contemplaba un cambio en el esquema de financiamiento de Chinchero, que en un comienzo era así: USD$265 millones por parte del Estado y USD$115 por el lado del consorcio.

La parte polémica de lo anterior es la siguiente: el contrato original establecía que Kuntur Wasi pondría dichos USD$265 millones, esto a través de un crédito que el Estado peruano le pagaría seis años después y en un plazo de 15 años; es decir, en la operación habrían intereses sobre intereses. Y el tema de la discusión –la ya señalada– del Gobierno de Humala con Kuntur Wasi era acerca de quién cubriría esos intereses sobre intereses.

Y bueno, la “adenda” vino a solucionar eso, lo de los intereses, así: el Estado pagaría los USD$265 directamente, sin crédito de por medio, a medida que avanzaran las obras del aeropuerto, cuya operación ya estando listo quedaría por 40 años en manos del consorcio, el que como concesionario debía entregar al fisco toda la ganancia que exceda su costo operativo. Pero todo se comenzó a ir al suelo el pasado viernes 20 de enero, gracias al voto desfavorable de la presidenta del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran) a la “adenda”, la que en todo caso no necesitaba del sufragio de esa institución para llevarse a cabo.

Se cayó el contrato… Y el ministro

El voto en contra de la presidenta del Ositran –la que posteriormente renunció al cargo– generó un efecto dominó: lunes de la semana pasada, el ahora ex ministro de Transportes, Martín Vizcarra, presentó su dimisión al cargo cuando en el Congreso, de mayoría opositora, se preparaba su destitución por no aclarar el lío, el mismo que ahora complica a alguien del otro lado de la frontera: Sebastián Piñera.

Vizcarra se fue a horas de confirmar, siendo domingo, que el proyecto ya no iba más por falta de apoyo político y los cuestionamientos de la Contraloría peruana, la que encontró irregularidades en la “adenda” suscrita con Kuntur Wasi. De acuerdo al contralor local, asimismo de detectó la “responsabilidad penal” en diez funcionarios del Gobierno por suscribir un acuerdo “perjudicial” para el Estado.