Uno de los involucrados en el fraude al interior de Carabineros, más conocido como Pacogate, se refirió a la trama de corrupción que, según las cifras oficiales, por el momento alcanza los $13 mil millones de pesos, cifra que se acerca así a los $15 mil millones que a inicios de mes una fuente no oficial acusó en off. Cabe recordar que entonces el general director de la policía uniformada, Bruno Villalobos, aseguraba que el desfalco era por $8 mil millones.

“Yo cometí un error personal, a lo mejor por avaricia”. Eso dijo al respecto el teniente coronel (r) Claudio Venegas esta mañana en conversación con Radio Cooperativa, a la que reconoció haber recibido depositos por más de $40 millones de pesos desde la cuenta de remuneraciones de Carabineros.

“Yo se las entregaba a una persona en particular, a Robinson Carvajal –una de las personas que trabajó en la Dirección de Finanzas– y obviamente yo me quedaba con una parte, con tres millones, cuatro millones, que esa era mi participación en el hecho”, afirmó el imputado, quien además aseguró: “Estoy súper arrepentido, muy arrepentido de lo que hice”. Asimismo, reclamó: “No hemos tenido la posibilidad de derecho a réplica”.

“Ahora reconozco que no fue la mejor decisión. Uno es responsable de sus actos y yo estoy dispuesto a asumir todo lo que a mí me corresponda. Yo sí facilité la cuenta y estoy involucrado en esta situación”, prosiguió.

De acuerdo a la versión entregada por Venegas, los hechos tuvieron lugar por “aproximadamente diez meses, regularmente era por cheques. A mí me avisaban cuando el dinero estaba depositado y yo iba a revisar la cuenta, no sabía de donde venían los recursos”.

Según el ex policía, después vio “que decía ‘remuneraciones’ y ahí me di cuenta de la situación”. Al respecto, explicó: “Nunca hablé este tema con nadie al interior de la institución, lo manejaban de manera bien compartimentada, yo no tenía acceso a información del resto”.

Venegas también negó la existencia de irregularidades en las licitaciones: “Teníamos instrucciones incluso del director de compra que estaba en su momento, que era el general Vidal, de que todo se ajustara a la normativa y esa era la principal exigencia”.

“No por mí pasaban las decisiones de compra, sino que había un órgano técnico, habían estamentos administrativos, abogados, incluso muchos de los procesos iban a control de legalidad a la Contraloría, entonces los procesos siempre se ajustaban a la norma. Siempre se trató de dar cumplimiento a lo que estaba establecido en las bases de licitación, más que un enriquecimiento, que eso a mí no me consta”, concluyó.