Dinero

Archivo | Flickr/udi_popular

Pablo Longueira usa a Jaime Orpis para defenderse

Ex UDI formalizado por cohecho asegura que la de su par es “una obra maravillosa, que la sociedad entera debiera agradecer”.

El miércoles 22 de junio fue formalizado cohecho y delito tributario, ambos en calidad de autor y en carácter de reiterados en el marco del caso SQM. Es el ex senador, ministro y militante UDI Pablo Longueira, quien salió a defenderse usando al también ex UDI Jaime Orpis –este último, actualmente senador en prisión preventiva por los mismos delitos, pero en el caso Corpesca– en una carta publicada en la edición de hoy de El Mercurio.

En la misiva, titulada “peligro para la sociedad”, Longuiera sostiene que él y Orpis, “motivados por una profunda vocación social, terminamos creando fundaciones con fines sociales, paralelamente a nuestras actividades parlamentarias. Así nos sentíamos más realizados con nuestra labor de servidores públicos. Ayudando a los que más lo necesitan”.

Respecto a lo anterior cabe recordar un reportaje de Ciper, de marzo del año en curso, que revela que las fundaciones de Longueira a las que él hace referencia, Web y Chile Justo, son “la mayor caja receptora de los dineros de SQM”, precisamente por los que el ex “honorable” es indagado.

Según el dirigente de la ultraderecha, tanto sus ONG como las de su otrora correligionario “no tienen fines políticos y han cumplido rigurosamente con los objetivos para las que fueron creadas”. Al mismo tiempo expone la función de sus incitativas y destaca el rol de la organización de Orpis encargada del tratamiento de quienes consumen drogas ilegales.

Esto, asegura Longueira, hace que la de Orpis sea “una familia ejemplar. Una obra maravillosa, que la sociedad entera debiera agradecer”. Y agrega: “sin embargo, este hombre, que con su Fundación La Esperanza ha evitado que cientos de chilenos terminen detenidos o vuelvan a caer presos porque su adicción los lleva a cometer delitos, de la noche a la mañana se convierte en un peligro para la sociedad”.

“No basta que tenga arresto domiciliario total, es tan peligroso, que debe estar en prisión. No conozco a nadie que para unos pocos sea un peligro para la sociedad que haya evitado que más personas lo sean”, recalca.

“Cuando el doble estándar, la persecución y la injusticia atentan contra el más mínimo sentido común, se pierde respeto por las instituciones”, concluye.