Ayer se confirmó que si no cuenta con las respectivas denuncias o querellas del Servicio de Impuestos Internos, la Fiscalía no investigará los pagos –sean directos o indirectos– de empresas privadas a políticos a través de documentación tributaria ideológicamente falsa. Ello, porque el SII tiene la exclusividad en cuanto al inicio de acciones legales por delitos tributarios, las que al mismo tiempo abren la puerta a investigaciones del Ministerio Público.

Según el analista Mirko Macari, lo concretado “estaba más arreglado que mesa de cumpleaños”, aseguró ayer en la radio El Conquistador. “Las coincidencias no existen, en política no. Esto estaba diseñado, esto es un diseño que viene desde que Jorge Burgos era ministro del interior –él asume en reemplazo de Rodrigo Peñailillo, que tuvo que salir por sus boletas a SQM– y desde ahí se monta una estrategia muy bien urdida de lo que se llama, en crisis, ‘control de daños’. Es decir, poner un cortafuegos, porque el que avanzara el caso SQM ponía en riesgo a Bachelet, porque íbamos a entrar a ventilar por la prensa finalmente –porque eso es lo que ocurre cuando la Fiscalía entra de lleno a un tema– cómo se financió a través de empresas que boleteaban a AyN, la empresa de Giorgio Martelli, que era el operador de Peñailillo en el tema de recaudación. Y por lo tanto, ahí se prendió una luz roja”, agregó en el programa del que es co-conductor, 7 PM – No Somos Nada.

“Y entonces, se designó al señor Fernando Barraza a la dirección de Impuestos Internos –recordemos que Jorratt había salido con el tsunami que significaron sus declaraciones, de que había recibido presiones de Peñailillo– y se puso de subdirector jurídico a un señor que se llama Bernardo Lara. ¿Quién es este señor Bernardo Lara? Ex miembro del directorio de Dialoga, la fundación privada que armó Michelle Bachelet cuando se terminó su Gobierno. Y entonces, se urdió –porque esa es la palabra– una estrategia jurídico-política, y en un primer momento –en ese minuto todavía Abbott no era el fiscal nacional– entran en colisión las investigaciones de la Fiscalía porque Impuestos Internos le dice: estos son delitos tributarios”, continuó.

“Hay una estrategia para frenar esto”

Macari apuntó, asimismo, a que lo anterior “contraviene una interpretación que se llama ‘amplia’ del derecho penal; es decir, verificada la comisión de un delito, la Fiscalía puede investigar. Y ellos defienden, entonces, una norma menor que les sirve como excusa para decir ‘no, en materia tributaria, ni la Fiscalía puede querellarse si no lo hace el Servicio de Impuestos Internos’. Eso se llama aplicar un criterio restrictivo”.

“Y llegado Abbott –Abbott llega producto de una designación que hace la presidenta Bachelet, con su entonces ministra de Justicia, Javiera Blanco– le da suficientes garantías al Senado, que tiene que aprobar ese nombre, de que esto iba a parar en algún minuto. Y de hecho, tenemos que en Soquimich esto no ha prosperado, las causas que han seguido son las que venían con fuerza de antes: Corpesca y Penta. Soquimich está empantanado, la situación de Longueira ocurrió justamente porque fueron los propios fiscales quienes filtraron estos antecedentes que Gómez, el fiscal a cargo de la investigación, no quería que se supieran porque implicaba generar una suerte de desequilibrio en la investigación. Ya estando casi condenado en ese minuto Jovino Novoa, había una querella contra otra figura emblemática de la derecha, iba a exigir una suerte de ley de las compensaciones que le hacía muy difícil al Ministerio Público elegir a quién. Se querelló finalmente Impuestos Internos contra los hijos de Jorge Pizarro y ahí paró”, recordó el también periodista que dirige el diario El Mostrador.

“Pero hay una estrategia para frenar esto con esta interpretación jurídica que hace Impuestos Internos, que esto es un problema impositivo y no penal, porque su objetivo como institución es recaudar. Y por lo tanto, van a llevar a las empresas que están involucradas a tribunales tributarios a que paguen, y eso evita que se ventilen los nombres de otros políticos eventualmente involucrados que una Fiscalía investigando iba a –necesariamente– sacar a la luz pública”, remarcó Macari.

“El grueso es que hoy día el fiscal nacional sale a decir ‘ah, como Impuestos Internos no puede investigar entonces nosotros no perseveramos’. Esto está más arreglado que mesa de cumpleaños. El fiscal nacional necesitaba esta excusa porque no está en su ánimo y él lo ha manifestado directamente, dio una entrevista muy cuestionada cuando asumió –se la dio al diario La Tercera– donde él decía que no quería interferir en la campaña presidencial y que no quería que el trabajo de la Fiscalía pusiera en riesgo la estabilidad de la República, porque se entiende –en un concepto muy antiguo– que la estabilidad significa no tocar a ciertas instituciones y la principal de ellas: la Presidencia de la República”, explicó.

A juicio del analista, con lo expuesto “se omite una función primordial de las instituciones que ejercen un rol fiscalizador, que es devolver la credibilidad que está dañada. Si la política está en una crisis es porque la gente no cree, y no cree porque está aburrida de estos chanchullos”. Eso sí, hay que tener en cuenta que –añadió– “el poder es para eso, el poder es para hacer una diferencia entre unos y otros. Los que tienen poder lo buscan para tener privilegios, en este caso un privilegio de protección. Y en este caso es posible porque engloba a moros y cristianos, de izquierda a derecha nadie va a levantar la mano para decir ‘oye, pero cómo’. ¿Quién es el único que lo hace? Quien se financia solo, que es José Manuel Ossandón porque su familia tiene plata, entonces puede salir a pegarle a todos ahora, por ejemplo”.

Sobre si el SII es un ente autónomo, Macari dijo: “Estamos en Chile, las cosas tienen una fórmula jurídica que hace que sean y no sean”. Ahora bien, “el nombramiento del actual director y el nombramiento, sobre todo, del subdirector jurídico, que tuvo que armar una estrategia que sea presentada, se hizo desde Interior. En teoría, el ministro de Hacienda visa el nombramiento, pero la estrategia política está craneada desde La Moneda porque hay un bien mayor –en el entendido del poder– que es poner un cortafuego. Es decir, los que fueron pillados, sonaron, pero cómo hacemos que el fuego no avance descontroladamente, como por ejemplo ocurrió en el verano en las catástrofes”.

“Aquí lo que está haciendo Impuestos Internos es: ellos son el cortafuego, para que esto no llegue a otros connotados políticos pero por sobre todo a la Presidencia de la República”, expresó. Por último, advirtió que si las investigaciones se mantienen durante la actual campaña y ésta se contamina “con sospechas”, alguien puede sentir que la Fiscalía le carga la mano y “tire el mantel. Existe el riesgo de que alguien tire el mantel”.