Diaria, continua y sin ingresos por publicidad. Esa es la exigencia para la transmisión oficial de la vista a Chile –que se extenderá desde el lunes 15 al jueves 18 de enero de 2018– del pontífice de la Iglesia Católica, Jorge Mario Bergoglio, quien al mismo tiempo es jefe de un Estado extranjero, el Vaticano, cuyo cuestionado banco cerró el 2016 con ganancias por $40 millones de dólares, unos $25 mil millones de pesos al día de hoy.

Y a propósito de dinero, según el diario La Segunda, un problema que ha surgido con la mencionada cobertura es que los canales de televisión abierta reunidos en la Anatel –o sea, el 13, TVN, UCV, Chilevisión y Mega– solo están dispuestos a pagar un tercio del costo total, que es por casi $400 millones de pesos.

El citado vespetino consigna que el diseño de dichos medios contempla que el resto de los fondos deben ser desembolsados solidariamente tanto por todos los contribuyentes a través del Estado de Chile –sí, que es laico a partir de 1925– y la organización de la visita. Lo anterior, en el contexto de la crisis de la industria televisiva local y sus millonarias pérdias, a lo que se suma la carga económica y técnica por las elecciones del próximo domingo, la Teletón y otros eventos de gran magnitud que coinciden con el paso del papa Francisco por territorio nacional.

Al respecto, el facilitador estatal designado por el Gobierno, Benito Baranda, afirma –agrega La Segunda– que “notros no tenemos ningún deber sobre las transmisiones televisivas”. Sin embargo, un alto ejecutivo de la TV presente en las tratativas asegura que “el impase esta casi superado”, que se dispondría de recursos de las arcas fiscales y la organización, de la que es responsabilidad y así lo reconocen en la Iglesia, donde se plantea que en otro países algo similar ha sido pagado “por el Estado, por privados o por los canales”.