La voz de los bonobos los hace parecer más pequeños

Una posible explicación tiene que ver con la actitud hacia los individuos dentro y fuera del grupo.

Solo con escuchar la voz de una persona podemos imaginar si es grande o pequeña. Este paradigma ha sido el más aceptado durante mucho tiempo en la investigación sobre la comunicación acústica. Sin embargo, existen excepciones entre los animales.

Varias especies, como los chimpancés, son capaces de producir sonidos más graves de lo esperado respecto a su tamaño corporal. Esto les hace parecer más grandes de lo que realmente son.

Ahora, un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania ha encontrado un caso hasta ahora único entre los animales: los bonobos emiten llamadas que les hacen parecer más pequeños, una diferencia significativa respectos a sus primos chimpancés.

El estudio, publicado esta semana en la revista Current Biology, ha permitido analizar las estructuras morfológicas de la laringe, el órgano productor de sonido de las especies de mamíferos.

Al examinar las partes vibrantes de la laringe los científicos detectaron que las diferencias en la voz de una y otra especie se encuentran en la longitud del pliegue vocal: la de los chimpancés es dos veces más larga que las de los bonobos.

Bonobos, los simios diferentes

Los bonobos no destacan únicamente por su tono de voz más agudo. En general, aunque se parecen mucho físicamente a los chimpancés –con los que comparten género–, estos grandes simios se diferencian por muchas otras características.

Una de ellas es que, en comparación con la mayoría de las otras especies, las hembras pueden dominar a los machos. Además, los bonobos, que se caracterizan por su gran actividad sexual y por ser pacíficos, también son muy tolerantes con los otros individuos dentro del grupo, y especialmente fuera del grupo.

“Por lo tanto, una posible explicación para la voz aguda de los bonobos macho y hembra es que señala tolerancia hacia los individuos dentro y fuera del grupo, lo que facilita las interacciones no agresivas entre ellos”, concluye Gottfried Hohmann, de la institución alemana y autor principal del estudio.