Poco apoyo legal pone en peligro la salud de transgéneros

Estigma social y desinformación, entre los mayores problemas del colectivo. La falta de políticas que respalden su condición sexual los agravan,

El 2015 fue un año sin precedentes en el reconocimiento de los derechos de los transexuales en algunos países desarrollados. Sin embargo, según una serie de estudios publicados en la revista The Lancet, esta identificación pública aún tiene que traducirse en un esfuerzo para mejorar la salud de las personas trans de todo el mundo.

La publicación, realizada con el aporte de los miembros de la comunidad transgénero, muestra las grandes lagunas en la comprensión de la salud de estas personas debido a la falta de información.

Las estimaciones indican que hay unos 25 millones de personas trans en el mundo. La discriminación y marginación que sufren en la sociedad lleva a este grupo socialmente marginado a tener índices muy elevados de depresión (60%), en comparación con el resto de personas, y mayores problemas de salud física y mental.

“Un gran número de personas trans siguen sufriendo el estigma social y ​​se enfrentan a la discriminación, al acoso y al abuso diario. Son empujados a los márgenes de la sociedad, a menudo hallan obstáculos para conseguir trabajo y son excluidos de sus familias, lo que les genera un malestar tanto emocional como físico”, explica Sam Winter, uno de los autores e investigador en la universidad de Curtin Australia. “Además encuentran mermadas sus oportunidades de encontrar vivienda o una asistencia sanitaria competente”, añade.

Como resultado de este contexto social y legal, “muchos son arrastrados a comportamientos o situaciones de riesgo, tales como el trabajo sexual, el consumo de drogas y el sexo sin protección”, informa el experto. Incluso se ha demostrado que la mujeres transgénero están casi 50 veces más expuestas al contagiarse por el VIH que el resto de la población, según expone Winter.

La violencia contra ellos es generalizada. Entre 2008 y 2016 hubo 2.115 asesinatos registrados de personas de este colectivo en todo el mundo, sin tener en cuenta el resto de asesinatos no declarados o no resueltos.

Salud agravada por la falta de leyes

La mayoría de países del mundo no disponen de medidas normativas o administrativas de reconocimiento de género a las personas trans. En Europa, ocho estados no ofrecen un reconocimiento legal y 17 aún imponen la esterilización de aquellos que buscan cambiarse de sexo.

“Muchos de los problemas de salud a los que se enfrentan se ven agravados por las leyes y la política que les niegan el reconocimiento de género. En ninguna otra comunidad es tan claro el vínculo entre derechos y salud”, declara Winter.

Las leyes en Argentina, Dinamarca, Malta, Irlanda y Noruega son las más progresistas y han adoptado una declaración modelo mediante la cual las personas trans puedan determinar su género mediante un simple proceso administrativo. Las leyes argentinas y maltesas defienden, además, explícitamente su derecho a la atención sanitaria.

Otros países, entre los que se encuentran Chile, Nueva Zelanda, Australia, Nepal, Pakistán y la India, están en proceso de reconocer la diversidad de género más allá de la simple diferenciación entre mujer y hombre.

Acabar con el estigma social

Reducir la marginación y la discriminación es el objetivo principal de estos investigadores. Proponen que la vía a seguir es crear leyes y políticas que garanticen el reconocimiento de género y una atención médica adecuada.

“Desafortunadamente, las personas trans a menudo se retratan, en los medios de comunicación, de una manera cómica o altamente estereotipada, o como individuos con desórdenes mentales. Es necesario que se establezcan directrices sobre cómo informar acerca de este colectivo”, expresa el investigador de la universidad de Curtin.

“Un paso histórico es la propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de eliminar el diagnóstico de las personas transgénero del capítulo relacionado con los ‘trastornos mentales y del comportamiento’, y pasarlo al de ‘condiciones relacionadas con la salud sexual’, debido a que la evaluación como problema de la salud mental refuerza el estigma social”, manifiestan los autores.

De igual manera solicitan que se reconsidere el diagnóstico de ‘incongruencia de género en la infancia’, que los gobiernos de todo el mundo pongan fin a las terapias ‘reparativas de género’ a las que tildan de ‘poco éticas’ y que el acceso a las hormonas masculinas y femeninas sea financiado al igual que el resto de cuidados de la salud.

En su lugar defienden que debe proporcionarse a los niños una mayor información y apoyo que les ayude a comprender y expresar su identidad de género. “Las escuelas deben ser más inclusivas con la diversidad de género y todos los maestros deben ser capaces de trabajar con las personas trans y educar a sus alumnos acerca de este colectivo”, subrayan los autores en el informe.

El logro de la equidad en salud para la comunidad transgénero requiere un liderazgo médico y político, una movilización de la sociedad, y protecciones legales.

“La salud y el bienestar de las personas trans depende del respeto de sus derechos. Dondequiera que vivan, y cualquiera que sea el área de sus vidas, tienen el mismo derecho que el resto de personas a la igualdad, la dignidad y a recibir una atención sanitaria adecuada”, concluye Winter.

Los estudios fueron llevados a cabo por los investigadores de la Universidad de Sheffield (Reino Unido), la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), la Universidad de Curtin (Australia) y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (Pnud).

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