“Si bien sabía que no era una noche normal de observación, ya que la pauta con la lista de objetos candidatos de la noche iba a ser distinta a los que venía regularmente trabajando, jamás pensé que iba a ser tan especial. ¿Quién podría preverlo?”, comenta Natalie Ulloa, la científica chilena que a su vez fue la primera persona en observar la fusión –nunca antes detectada, hasta ahora– de dos estrellas de neutrones en su espectro visible.

Sobre qué es lo que vio, la licenciada en Física con mención en Astronomía de la Universidad de La Serena agrega –en entrevista exclusiva con etilmercurio.com– que “las condiciones ambientales de aquella noche, noche invernal, fueron óptimas. Algo que lamentablemente no se venía dando tan a menudo. Quiero decir: baja humedad, casi ausencia de nubes y nada de viento”.

“A pesar de eso, primero no vi nada. Tenía una larga lista de galaxias (regiones) candidatas a observar, por lo que la probabilidad de observar algo es casi la misma que de no observar nada”, continua. La científica además advierte que dicha “pauta está diseñada para observar constantemente por lo que, aprovechando las condiciones, esa noche en particular fue una locura. Siguiendo esta pauta, hay un momento en que la gente de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), los líderes del proyecto (Swope Supernova Survey), me pidieron que volviera a tomar una imagen de una galaxia llamada NGC 4993. Debido a la densidad de trabajo de esa noche, no sospeché nada raro. Imagino que ellos ya se habían dado cuenta de que había observado algo especial… Esa galaxia resultó ser aquella que hospedaba (host Galaxy) estas estrellas de neutrones que colisionaron”, explica la candidata a magíster en Astronomía de dicha casa de estudios pública.

“Este es un paso gigante”

La investigadora pudo observar el histórico descubrimiento con ni más ni menos que un telescopio de apenas un metro de largo, lo que no fue un impedimento porque “el objeto es muy brillante”. Además, “si uno mira la imagen, es muy similar a lo que ves cuando captas una supernova (la explosión de una estrella masiva cuando muere). Entonces, el pequeño Swope fue capaz de captarlo perfecto, pese a que este objeto está a 40 megaparsecs, algo así como 130 millones de años luz”.

Consultada por la “faramalla” que ha generado a nivel mundial su observación, Natalie Ulloa apunta a que “es la primera vez que se puede observar de forma casi simultánea por diferentes observatorios, con diferentes tipos de detección y en diferentes lugares del mundo un evento como este. Desde 2015, el resto de las ondas gravitacionales detectadas corresponden a colisiones de agujeros negros, cuya característica principal es casi obvia: no emiten luz. En este caso, es la primera vez que se capta este tipo de ondas desde una fuente luminosa como una estrella de neutrones”.

“Esto abrirá sin duda un nuevo campo en astronomía. Por ejemplo, nos ayudará a estudiar tanto estas colisiones como a las estrellas de neutrones, cuyo interior aún son un misterio para la ciencia. También servirá para entender la naturaleza de la gravedad y para saber finalmente qué le pasa a Lupita. Además, esto nos deja un precedente de la metodología para mejorar las estrategias de búsqueda de estos eventos con telescopios ‘normales’ como nuestro humilde Swope, para futuras detecciones de ondas gravitacionales de este tipo de colisiones”, sostiene.

En resumen, “este es un paso gigante”, sentencia.

Respecto a cómo ha tomado todo, la científica detalla: “Cuando supe qué era realmente lo que había observado aquella noche, la verdad es que quedé un poco en shock. Comencé a reaccionar cuando me pidieron absoluta confidencialidad y luego cuando me invitaron como coautora de diversos artículos científicos que iban a ser sometidos a la revista Science para su publicación. ¡Una de las revistas de ciencia más prestigiosas del mundo! El sueño de muchas personas que se dedican a la ciencia es alguna vez publicar un artículo ahí. Imagínate que de un día para otro soy parte de la lista de autores de tres… Es realmente un sueño”, asegura.